viernes, 8 de mayo de 2009

"Nosotros y ellos"

Los observamos actuar, les preguntamos discretamente, tratamos de repetir sus procedimientos ni bien se alejan de la acción, imitamos su lenguaje y ensayamos la mejor cara de "sí, entiendo de lo que me estás hablando" mientras tratamos de huir desesperadamente de la conversación para no quedar en ridículo. En el mejor de los casos hacemos cursos, pero justo cuando creemos que por fin estamos comenzando a transitar dignamente la era de la tecnología digital, un obstáculo que aparece ante nuestros ojos como insalvable, es superado velozmente y sin el menor esfuerzo por uno de "ellos".
Nosotros, los que nacimos hace más de 25 años, y a los que nos invadió como un alud la tecnología tornando obsoletos nuestros aparatos, nuestras costumbres y nuestras prácticas laborales y cotidianas. Nosotros lo intentamos (al menos los que no nos resistimos o hicimos algo más que horrorizarnos, conformarnos o lamentarnos) pero nunca vamos a poder superar la gigantezca brecha que nos separa de "ellos", los que antes de nacer ya aparecían en una computadora a través de una imágen en 3D o 4D.
Nosotros, docentes extranjeros en un mundo digitalizado, pretendemos seguir enseñando como aprendimos a aprender, como aprendimos a enseñar. Tal vez, los más osados, nos atrevimos a un power point, un video de youtube o a un PenDrive, pero no tuvimos en cuenta que no solo hay nueva tecnología de la cual poder hechar mano, hay un nuevo lenguaje, un nuevo mundo cultural, nuevas formas de narrar, nuevas conductas, nuevas formas de acceder, manipular, almacenar y compartir el conocimiento.
¡¡¡Nuestros alumnos ya no son los mismos!!! Y no solo sus costumbres o estilos de vida cambiaron, hasta sus cerebros seguramente presentan cambios, no físicos, pero sí funcionales: responden a entornos ubicuos, densos en información con supremacía de lo visual que debe ser procesada en paralelo y con capacidad de toma de decisiones simultáneas y veloces.
Lo complejo en la educación actual es asimilar que hay cosas nuevas para enseñar y a las cosas viejas hay que enseñarlas de otro modo, pero sin perder de vista que hay destrezas que no deben perderse entre tanta red, tanta velocidad, tanta brevedad, y tanta simultaneidad: la imaginación, la capacidad de asombro, la mirada crítica y reflexiva, la individualidad y la autonomía de pensamiento, la búsqueda permanente de valores estéticos en lo que se consume, la perseverancia en la concresión de una meta a largo plazo.
Nosotros tenemos que adueñarnos de un entorno que no elegimos pero habitamos. En este entorno llevamos a cabo nuestra tarea educadora, no podemos negarlo ni evadirnos, tenemos que actuar en él, con él, para él. Ellos necesitan (aunque no siempre lo reclamen ni lo reconozcan) que orientemos sus pasos en un medio en el que se sienten nativos pero en el que a veces entre tanta globalidad, pluralidad y virtualidad es difícil avistar un horizonte, descubrir una meca, y construir un proyecto de vida concreto, original y verdadero.
Reflexiones personales a partir de la lectura de un artículo de Alejandro Piscitelli sobre los conceptos "Inmigrantes y nativos digitales" a propósito de un libro del chileno Lorenso Vilches

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